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21 de agosto de 2012

Sucedió en verano

Sucedió en verano (y ella quiso alargarlo hasta bien entrado el invierno). Pero se fue. Se fue y cuando se despidieron en el aeropuerto en su cabeza sonaba una de esas canciones tristes sin letra. El la abrazó con todas sus fuerzas y ella undió la nariz en su cuello. Aspiró su olor y se aseguró de etiquetarlo para no olvidarlo. Se separaron a la vez. El se metió en su coche mientras ella se marchaba con la maleta. No se dio cuenta, solo quería marchase de allí, pero ella se dió la vuelta para verle marchar. Entonces supo que no era el final, sino el principio. No sabia muy bien de que, pero el principio. Supongo que uno se da cuenta de estas cosas cuando pasa el tiempo. Cuando se pasa la emoción del momento. Cuando se vuelve a la rutina. Cuando los sentimientos impulsivos se relajan. Ella se dió cuenta de que, no teniendo nada que perder, se podía ganar mucho. Y sucedió en verano y fue muy corto y muy intenso. 
Sucedió en verano... y ella quiso alargarlo hasta bien entrado el invierno. Y después? Después la primavera y así en orden.

12 de enero de 2012

M.6

Le buscaba en todos lados, incluso en aquellos lugares en los que jamás había estado. Le buscaba de manera incansable, y aunque sabía que jamás aparecería, ahí estaba ella de pie, oteando el horizonte.

30 de diciembre de 2011

Inevitable fin de año

Inevitable significa que no se puede parar. No se pueden evitar infinidad de cosas, pero así a bote pronto, se me ocurre que no se puede evitar el fin de este año. Que mañido ha quedado eso. Dentro de poco más de 24 horas se acabará. No me gustaría recordar las cosas que han pasado, pero es inevitable (de nuevo) que lo haga. Es el único momento del año en el que nos podemos permitir el lujo de sopesar sin paños calientes todas las mierdas y aciertos que cometemos. Acabé la carrera, es cierto, pero me costó la vida y fui una perezosa y una pesada. Eso también es verdad, tengo que admitirlo. Perdí muchas oportunidades y aventuras por no querer afrontar mis obligaciones a su debido tiempo, por dejar que la Clara del futuro se preocupara de todas las mierdas del presente. Esto me ha pasado en el 2011, pero también me pasará en el 2012, no porque sea par van a cambiar las cosas, ni mi forma de ser. Conocí gente nueva, la que menos, y descubrí personas, las que más. Me quedo con eso, con los descubrimientos, que me han llenado más que cualquier otra cosa y me han dado alas.
No se que pedirle al 2012, o más bien si. Le pido cosas que no contaré a nadie jamás, porque no quiero gafarme los planes de futuro. Futuro. Eso es para mí el 2012. Tengo muchas ganas de que empiece, y por fin llegó la hora. Me gusta pensar que será el año de mi vida, aunque suene a tontería. Me gusta cerrar ciclos, me encanta. Estoy tranquila pero nerviosa. Ansiosa pero muerta de miedo.
Tengo que dormir, tengo que prepararme para el último día del este año que se acaba. Es inevitable. Es imposible parar algo inevitable.


21 de diciembre de 2011

¿Estás nerviosa? Es como si no quedara casi nada y por otra parte es como si quedara todo, incluso aquello que soy incapaz de imaginar, pero que se con certeza que sucederá.

6 de diciembre de 2011

De vuelta a España

Son las 11:30 de un martes 29 de Noviembre. Estoy en un tren inglés con destino España. Ojalá no llegue nunca, ojalá ocurra algo que lo pare. No me quiero ir de aquí, pero necesito volver. Necesito volver, porque si no lo hago, no podré irme.
Estamos parados en Ashford, el tiempo pasa lento, una metáfora bastante estúpida de mi situación actual. Sentada aquí sola, en un tren donde la gente habla un idioma que me cuesta un poco entender, tengo la corazonada de que, el futuro, tiene grandes planes para mi. Presiento que pronto empezará mi próxima aventura.
El tren reanuda su marcha, yo también.

Look both ways, past and future.

6 de septiembre de 2011

L.3

-Me gustaría que me acompañaras a Uruguay. -Midori seguí acodada sobre la barra-. Dejándolo todo: la novia, la familia, la universidad...
-No estaría mal. -Me reí.
-¿No te encantaría dejarlo todo y marcharte a un lugar donde nadie te conociera? A mí, a veces me dan ganas de hacerlo. Unas ganas locas.

"Tokio Blues. Haruki Murakami"

19 de agosto de 2011

M.3.3

Con una sonrisa estúpida (como ella ultimamente) dijo:
- Podría intentarlo.
Cogió su mano, y con un bolígrafo que sacó de uno de sus bolsillos, le escribió su número de teléfono en la palma.
- Llámame cuando tengas un rato, tomamos un café y hablamos de las clases.
- Genial!!
¿Genial? ¿En serio?
- Muchas gracias, de verdad.
Y la estrechó la mano.

29 de julio de 2011

M.5

Era domingo, y contra todo pronóstico, hacia sol. Echaba de menos lo que dejó atrás, asi que se dio un paseo hasta el London Eye. Cuando el cielo de Londres estaba azul, completamente azul, le gustaba sentarse en un banco al otro lado del río y contemplar esa fotografía en vivo. En ese momento solía acordarse de él, como si hubiera sido ayer cuando se sorprendió con aquella imagen. Cada domingo de sol, ella se sentaba allí y se prometía que algún día verían juntos esa fotografía en vivo, sentados el uno junto al otro.

London Eye, Londres.

26 de julio de 2011

M.4

- El me quiere.
- ¿Ah, si? ¿Desde cuando?
- Desde siempre.

11 de julio de 2011

M.3.2

Era bastante guapo y estaba sonriendo.

6 de julio de 2011

M.3.1?

Ella estaba frente al tablón de anuncios, supongo que buscando unas clases baratas de inglés. Estaba tan concentrada en la búsqueda que, cuando escucho ese tosco "hola" en castellano, creyó que estaba recordando algo de España.
- Hola, ¿qué tal?
Se giró y vio que un chico sonriente le estaba tendiendo la mano.
- Me llamo Jude.
Era moreno, de tez color chocolate, y hablaba un pésimo castellano. Le devolvió la sonrisa y se presentó.
Se llamaba Jude, era de una ciudad del norte, imposible de recordar. Se había mudado a Londres para buscar trabajo. Diseñador gráfico, o eso fue lo que ella entendió.
- ¿Me puedes enseñar a mejorar mi español?
Se notaba que había memorizado la frase concienzudamente.


22 de junio de 2011

Cuatro años y medio

Lo dicho. Cuatro años y medio. Si me lo cuentan no me lo creo. A raíz de un hecho cercano me he dado cuenta de que todo lo que pasó anteriormente no significa absolutamente nada. Pero nada, de nada. Todo lo que pasó con cualquier hombre anterior a ti no significa nada. Quiero decir, no es que no significara nada, que en su momento si. Me refiero a que pensado por segunda vez, y a estas alturas, no significa nada. Todo resulta tan pequeño e insignificante en comparación con esto, que es hasta ridículo. Ya ves, cuatro años y medio. Hoy no tengo el día ñoño, asi que no me va a salir una entrada con sabor a pastel. Me va a salir una entrada realista y sincera. No ha habido hombre sobre la faz de la tierra que haya querido más que ti. Bueno sí, está mi padre, pero es que es mi padre. Pero no te quiero como a mi padre, es otro tipo de querer, sabes no? (me estoy enredando). Te hablo de querer, de amor entre personas, mutuo y recíproco. Ese que encuentras sin querer y conservas con esfuerzo y dedicación. Ese amor que tu eliges, que no te viene impuesto (con esto no quiero decir que quiera a mi padre porque es así, que no, osea si, que no le he elegido pero que de haber podido elegir le habría elegido a él). Esto parece una entrada para celebrar los 24 años con mi padre, jajajaja. Quiero decir con todo esto que eres el segundo hombre de mi vida al que quiero de verdad de la buena. Quiero decir con todo esto que eres el primer hombre de mi vida que yo he elegido libremente y con gusto. Quiero decir que pase lo que pase dentro de tres, cuatro, cinco meses (o los que sean), te voy a querer igual o más. Y que si un día nuestra historia tiene que acabar y conozco a otra persona, jamás diré de ti lo que he dicho de ellos anteriormente. Jamás diré que antes del nuevo no ha habido nadie. Esto te lo juro por lo más sagrado. Tu me has enseñado a amar, a ser amante y a amarte. Me has enseñado a valorar los segundos. Ahora mismo te quiero. Mañana seguramente también, y mientras de mi dependa lo seguiré haciendo hasta que se nos acabe el amor (que presupungo no será pronto, o quizás nunca). Quizás tengas que leerlo dos veces, no voy a retocarlo, que me ha quedado mu sincero. Te quiero enano. Ahh!! y gracias por todo lo que haces, has hecho y harás por mi. Y gracias por los cuatro años y medio de felicidad extrema.


20 de junio de 2011

M.2

El futuro estaba al caer, ella lo sabia y no podía contener los nervios. El futuro estaba cerca tras muchos años de espera. Su momento estaba a punto de llegar. Estaba nerviosa y ansiosa. Del futuro la separaban tres calurosos, intensos y largos meses. Pero su futuro estaba ahí, ya se lo podía imaginar, de echo, no podía parar de escribir sobre el.

14 de junio de 2011

M.1

Cada noche, antes de dormir, soñaba despierta con como sería despertar en esa gran ciudad. Como sería hablar con gente todavía desconocida hasta conocerla, y hacerles participes de su futuro.
Cada noche soñaba despierta con la gente de su futuro, con la casa de su futuro, con el trabajo de su futuro, pero sobre todo, con la ciudad más bonita de su futuro futuro.
Se quedaba dormida y soñaba con el presente, y al despertar, solo podía pensar en el momento antes de quedarse dormida.



4 de abril de 2011

2.2.

Su nombre era Pedro, le habían enviado para recogerla y llevarla al hotel. El señor era bastante simpático, solo le hicieron falta un par de minutos para tomarse la confianza de darle la bienvenida al país como si fuera el presidente. Llevaba un bigote espeso que enmarcaba una sonrisa de esas que inspiran confianza. Su pelo oscuro como el carbón y sus facciones redondeadas la hicieron sentir como en casa. Simplemente con mirarle y escuchar su risa se sentía segura, de esta forma poco a poco empezaron a disiparse los malos pensamientos que la abordaron a la bajada del avión.

Era una extranjera en tierras desconocidas. Menos mal que no la hacía falta hablar en inglés. De no haber sido así hubiera estado llorando las 13 horas de vuelo.

30 de marzo de 2011

2.1.

Acababa de aterrizar y ya quería irse. Había cruzado el océano Atlántico para descubrir su futuro y lo único que encontró al pisar continente americano fue a una persona bajita, desconocida, que sostenía un cartel con su nombre. Inquietante.

Por momentos le dieron ganas de llorar y de volver al avión. Menuda locura acabo de hacer, pensó. Y no le faltaba razón.

Sonrío a aquel señor, como sonreía a los abuelos. Aquel hombre bajito, desconocido, que portaba un cartel con su nombre, le devolvió lo que fue su primera sonrisa lejos de casa.

22 de marzo de 2011

7.

Si hubiese frenado su marcha... Si se hubiera parado al otro lado de la acera... Si hubiera echado un último vistazo al escaparate de la pastelería… la habría visto allí sentada, con cara de incertidumbre y con ganas de verle sonreír.

FIN

21 de marzo de 2011

6

“Menudo imbécil”, se repetía una y otra vez para si mismo. Ella le mira con la mejor de sus sonrisas y el es tan tonto de agachar la cabeza.

Se apresuró rápido al mostrador, pido un té con limón para llevar y salió de allí corriendo como alma que lleva el diablo. Sin echar la vista atrás.

De haberlo hecho quizás no se hubiera sentido tan estúpido.

19 de marzo de 2011

5.

El siguiente paso lo tenía que dar él, asique uno de esos días en los que pasaba por delante de la pastelería se decidió a entrar. Abrió la puerta, y al hacerlo, unas campanitas anunciaron su llegada.

Ella giró bruscamente la cabeza en su dirección, molesta, pues el sonido la había hecho perder la concentración. El se fijó en su rostro, vio como su expresión se mudaba lentamente del enfado a la sonrisa más preciosa del universo. Agachó la cabeza.